domingo, 4 de septiembre de 2011

"El Yoni"


El recuerdo del descubrimiento, en la ciudad de Madrid, de un restaurante llamado “El Yoni” hace que un querido amigo, que me pide permanecer en el anonimato, escriba una breve pero sugerente reflexión lingüística y erótica más de veinte años después de su única visita a la capital española. Este post está ilustrado con el pedazo de un estuche promocional de cerillos que me ha entregado él mismo y que no es sino la prueba documental de que lo que evoca es verdad. Una aclaración: la palabra “sabidurario”, que es como él suele referirse a la computadora, implica las infinitas búsquedas que pueden hacerse con ella en la red. Lo demás se concluye por el contexto.

El Yoni
Es evidente que se trata de “El Johnny”, filtrado a través de una sesera peninsular, pero resulta que “yoni” es un vocablo sánscrito universalmente conocido cuyo significado es tan hondo y sabroso como para inducir a una larga visita al sabidurario.
Ahora bien, sanscritistas tan avezados como Octavio Paz se adhieren a la universal costumbre de manipular el yoni como si se tratara de un sustantivo masculino. Y no. Sustantivo lo es, inclusive sustancioso, pero no tiene nada de masculino, a no ser el halo que perpetuamente lo circunda, hecho de anhelos, ardores, afanes, nostalgias y enigmas insolubles, aunado todo ello a un fino aroma, exquisitamente variable, aunque, a la vez, capaz de oscilar entre lo repulsivo y lo enloquecedor.
En resumidas cuentas, mi sánscrito rudimentario me hace sospechar que yoni es tan femenino como su significado, y que así está muy bien.
Pero las cosas no paran aquí.
Los de “El Yoni” presentan ante el concurso mundial unos “guisos de Concha” (nunca más legítima la mayúscula).
Esto es hacer trampa.
A los ojos sudamericanos, a los que debemos aspirar todos siempre, un guiso de concha será juzgado insuperable, tanto en Sudamérica como en Samarcanda, pasando por el desierto de Gibson como en las Islas Feroe, y pasando por México, puedo asegurarlo. Hacer intervenir los guisos de Concha en una competencia la hace automáticamente desleal.
(“Guisos” está en plural, como debe, pues hay, como es sabido, incontables sazones, abiertas a las preferencias).
Quien no aprecia ningún guiso de Concha será un herbívoro desdeñable.

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Otro texto anónimo en este blog, http://bit.ly/f7YVZ1

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